For those about to rock...
Seguramente habrá quien me reproche la obstinada fascinación que me procuran las ministras de la cuota, porque, para el que no lo sepa, este nuevo articulillo vuelve a versar sobre una de las dos vecinas de moda, concretamente sobre la que ocupa la planta superior del chambao que comparten, Carmen Calvo.
Me juego lo que quieran a que la otra mitad del binomio, María Antonia Trujillo, desconocía por completo los gustos musicales de la ministra de cultura, pues de ser así, dudo mucho que la hubiese invitado a mudarse al piso contiguo. Resulta que, en cuanto tiene la ociasión, Calvo, paradójicamente, se desmelena. Por ejemplo, asegura guardar una chupa de cuero en su despacho; sí, yo también lo había pensado, seguro que también guardaba unas esposas y un látigo para aleccionar a todo aquél que ose saltarse a la torera los derechos de autor... "has sido un chico muuyyyy maaaalooooo..." Pero no, resulta que esta confesión no tiene nada de fetichista, la ministra e declara una acérrima fan de la música heavy, según confiesa en la revista Rolling Stone, motivo por el que, en caso de salir zumbando a un concierto, guarda esta prenda en su despacho para ir pretrechada de acuerdo a la ocasión (de ser este despacho del tamaño del de su coleguita, podría albergar un vestuario que no desmerecería al del musical de "La bella y la bestia", por cierto). ¿Se imaginan a esta mujer pegando saltos en un concierto de Molotov? Yo tampoco, pero asegura no sólo pegar botes al compás de las guitarras, sino que ordena hacer lo mismo a los escoltas que la acompañan, "Los de seguridad se notan mucho. Les digo que bailen o que se pongan donde no se les vea mucho", confiesa, así que ya saben, si van a un concierto heviezorro y se encuentran a dos tipos vestidos en plan "Men in black" saltando, busquen que se encontrarán a Carmen Calvo.
Me juego lo que quieran a que la otra mitad del binomio, María Antonia Trujillo, desconocía por completo los gustos musicales de la ministra de cultura, pues de ser así, dudo mucho que la hubiese invitado a mudarse al piso contiguo. Resulta que, en cuanto tiene la ociasión, Calvo, paradójicamente, se desmelena. Por ejemplo, asegura guardar una chupa de cuero en su despacho; sí, yo también lo había pensado, seguro que también guardaba unas esposas y un látigo para aleccionar a todo aquél que ose saltarse a la torera los derechos de autor... "has sido un chico muuyyyy maaaalooooo..." Pero no, resulta que esta confesión no tiene nada de fetichista, la ministra e declara una acérrima fan de la música heavy, según confiesa en la revista Rolling Stone, motivo por el que, en caso de salir zumbando a un concierto, guarda esta prenda en su despacho para ir pretrechada de acuerdo a la ocasión (de ser este despacho del tamaño del de su coleguita, podría albergar un vestuario que no desmerecería al del musical de "La bella y la bestia", por cierto). ¿Se imaginan a esta mujer pegando saltos en un concierto de Molotov? Yo tampoco, pero asegura no sólo pegar botes al compás de las guitarras, sino que ordena hacer lo mismo a los escoltas que la acompañan, "Los de seguridad se notan mucho. Les digo que bailen o que se pongan donde no se les vea mucho", confiesa, así que ya saben, si van a un concierto heviezorro y se encuentran a dos tipos vestidos en plan "Men in black" saltando, busquen que se encontrarán a Carmen Calvo.

Por otra parte, me imagino a la sufrida María Antonia Trujillo en su "casita", tratando de leer un libro o intentando ver la televisión, todo de forma infructuosa, con las paredes retumbando a su alrededor gracias al estruendo del equipo de música de su vecina de arriba, en el que suena, una y otra vez, la discografía de Metallica, grupo del que Calvo se considera fan número uno. ¿Será porque fue esta la formación que emprendió una feroz campaña contra Napster, hasta hacer que este servidor, pionero de los servicios P2P o de descarga de música se fuese al garete? Casualidades de la vida. Por si quedan dudas de esta sufrida admiración por el grupo, ahí la tenemos compartiendo caché con grupos como Söber, Los Suaves, Hamlet, Porretas o Barón Rojo en la presentación del documental "Some kind of monster" en el que se cuentan las peripecias y vicisitudes de la banda de James Hetfield.
Que la ministra se confiese fan de la música heavy me parece perfecto (aunque personalmente advierto cierto tufillo electoralista...), para gustos los colores evidentemente. Lo que ya no me resulta tan evidente es la siguiente perla:
"Un concierto de rock en español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes"
Carmen Calvo, la ministra rockera.
Carmen Calvo, la ministra rockera.
Que semejantes palabras sean pronunciadas por personajillos de la talla de Loquillo, Teddy Bautista y demás calaña abogando por el uso legal de la música respetando los derechos de autor y demás pamplinas puede comprenderse.
Ahora bien, que sea Calvo quien relegue el papel que cumple una institución dedicada a la promoción y difusión de la cultura y lengua española, con más de 40 centros distribuidos en cuatro de los cinco continentes... No se qué pensar; bueno, sí lo se pero que cada uno saque sus propias concluisones. Lo que está claro es que, a partir de ahora, ya se sabe lo que tendrán que hacer todos los trabajadores del Instituto Cervantes para aumentar el potencial de su trabajo. Ya me lo imagino, el "Trash Metal Cervantes Institute World Tour". Ya están tardando en aprenderse aquél estribillo que cantaban los AC/DC (léase eisidisi, nada que ver con los ratocillos Pixi y Dixi que tanto atormentan a la ministra -échenle un vistacillo al último enlace para saber más del caso), "¡For those about to rock, we salute you!"...
Ahora bien, que sea Calvo quien relegue el papel que cumple una institución dedicada a la promoción y difusión de la cultura y lengua española, con más de 40 centros distribuidos en cuatro de los cinco continentes... No se qué pensar; bueno, sí lo se pero que cada uno saque sus propias concluisones. Lo que está claro es que, a partir de ahora, ya se sabe lo que tendrán que hacer todos los trabajadores del Instituto Cervantes para aumentar el potencial de su trabajo. Ya me lo imagino, el "Trash Metal Cervantes Institute World Tour". Ya están tardando en aprenderse aquél estribillo que cantaban los AC/DC (léase eisidisi, nada que ver con los ratocillos Pixi y Dixi que tanto atormentan a la ministra -échenle un vistacillo al último enlace para saber más del caso), "¡For those about to rock, we salute you!"...

"Tened cuidado, Telemandril os vigila"


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home