La caspa y la tierra
"El ser humano es un virus", decía el agente Smith a un Morfeo medio grogui en Matrix. Imposible decir más en menos. Aquí llegamos hace unos cuantos miles de años, y desde la misma tarde en la que el primer homo sapiens se dio una vueltecita por los alrededores de su cueva, no hemos hecho otra cosa que cargarnos poco a poco el ecosistema. Como ningún otro ser vivo, hemos puteado a la Madre Naturaleza hasta dejarla contra las cuerdas; las empresas siguen arrojando mierda tóxica a los ríos; la energía que consumimos sigue generando contaminación; el CO2 que escupen las chimeneas de las fábricas, las calderas de la calefacción de nuestras casitas, los desodorantes y demás sprays y hasta los pedos de las vacas (bueno, de esto no nos podemos echar la culpa) contribuyen a que desaparezca la capa de ozono; los ecosistemas siguen siendo arrasados... deprimente. Y luego le echamos la culpa a los elementos cuando parece que se nos devuelve el golpe: que si el cambio climático y las temperaturas extremas; que si cambian las corrientes oceánicas; que si terremotos, huracanes, tifones... que si tomar el sol hoy en día provoca cáncer de piel; que si sequías o inundaciones...
Quejarse y echar la culpa a los demás es lo lógico, pero ¿quién no tiene electricidad en casa, no utiliza algún objeto de plástico, no disfruta de la calefación cuando el frío arrecia, no emplea desodorante (guarros, más que guarros) o cualquier otro tipo de aerosol? Quizá algún ermitaño cumpla con todas estas premisas y pueda considerarse una persona que no atenta contra el medio ambiente... pues tampoco. Si este tipo de persona existiese, sus esfuerzos por no alterar el orden natural repercutirían en su higiene, créanme, nada envidiable. Pues sepan que, según un reciente estudio de la Universidad de Mainz en Alemania publicado en la revista Science, la caspa influye en el cambio climático. Para ahondar en la sorprendente noticia, recomiendo visitar el correspondiente artículo publicado en la ya habitual fuente de información (por eso de que es gratuíta), elmundo.es, en este enlace. Para aquéllos que no se fíen demasiado del periódico de Peter Jay y que se las den de entender el idioma de Shakespeare, podrán también encontrar informción en este otro vínculo de la CNN.
O sea, que o nos ponemos todos las pilas y acabamos con las existencias de HS Mentol de los supermercados, o atengámonos a las consecuencias, porque está comprobado que toda acción que altera el orden natural del medio ambiente, tiene su correspondiente reacción.
Por otra parte, y transladando esta interesante teoría al mundo audiovisual patrio, echémonos a temblar ante los dobles sentidos y las metáforas. Si la caspa influye en el cambio climático, se acabaron los argumentos de Hollywood por tratar de mostrar que en caso de catástrofe natural, los primeros en sufrirla son siempre los habitantes de Nueva York. Según esta teoría, y como primer aviso de que el mundo se acaba, prepárense a sufrir terribles nevadas en Prado del Rey, mortales olas de calor en Fuencarral, huracanes en San Sebastián de los Reyes y torrenciales lluvias en Sant Cugat del Vallès (1).
(1) Sedes de Televisión Española, Telecinco, Antena 3 y el centro territorial de producción de RTVE.
Quejarse y echar la culpa a los demás es lo lógico, pero ¿quién no tiene electricidad en casa, no utiliza algún objeto de plástico, no disfruta de la calefación cuando el frío arrecia, no emplea desodorante (guarros, más que guarros) o cualquier otro tipo de aerosol? Quizá algún ermitaño cumpla con todas estas premisas y pueda considerarse una persona que no atenta contra el medio ambiente... pues tampoco. Si este tipo de persona existiese, sus esfuerzos por no alterar el orden natural repercutirían en su higiene, créanme, nada envidiable. Pues sepan que, según un reciente estudio de la Universidad de Mainz en Alemania publicado en la revista Science, la caspa influye en el cambio climático. Para ahondar en la sorprendente noticia, recomiendo visitar el correspondiente artículo publicado en la ya habitual fuente de información (por eso de que es gratuíta), elmundo.es, en este enlace. Para aquéllos que no se fíen demasiado del periódico de Peter Jay y que se las den de entender el idioma de Shakespeare, podrán también encontrar informción en este otro vínculo de la CNN.
O sea, que o nos ponemos todos las pilas y acabamos con las existencias de HS Mentol de los supermercados, o atengámonos a las consecuencias, porque está comprobado que toda acción que altera el orden natural del medio ambiente, tiene su correspondiente reacción.
Por otra parte, y transladando esta interesante teoría al mundo audiovisual patrio, echémonos a temblar ante los dobles sentidos y las metáforas. Si la caspa influye en el cambio climático, se acabaron los argumentos de Hollywood por tratar de mostrar que en caso de catástrofe natural, los primeros en sufrirla son siempre los habitantes de Nueva York. Según esta teoría, y como primer aviso de que el mundo se acaba, prepárense a sufrir terribles nevadas en Prado del Rey, mortales olas de calor en Fuencarral, huracanes en San Sebastián de los Reyes y torrenciales lluvias en Sant Cugat del Vallès (1).
(1) Sedes de Televisión Española, Telecinco, Antena 3 y el centro territorial de producción de RTVE.

"Tened cuidado, Telemandril os vigila"


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