Los ochenta (o cómo joder la memoria con un revival)
Decía Karina que "cualquier tiempo pasado nos parece mejor", suponemos que guardándose un comodín para asegurarse vivir de las rentas 30 años después. Mucho más rigor me merece el dicho que asegura que el ser humano es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Si desde el punto de vista artístico y estético hay una década para olvidar (estas cosas siempre van por décadas, ¿cómo se llamará esta en la que malvivimos?), no hay duda que los 80 se llevarían la palma. Y hete aquí que en nuestros días, los invisibles monstruos que dictan modas y revivals diversos, se han marcado esa jodida década para machacarnos musicalmente. De todos modos, este tipo de melancólico onanismo sigue siempre el mismo patrón. Coja usted la década en la que se encuentra, réstele dos, o sea, 20 años, empiece a copiar la estética de ese periodo, y listo. Y luego está lo de la música. Es increíble el número de personas que juran y perjuran que no hubo mejor música que la que se hizo en los 80. Pardillos. No es que se hiciesen cosas malas, de eso nada, lo que ocurre es que este revival se ha centrado en las cosas más oscuras de esos años. Porque cualquiera que no tenga recuerdos de esa época, o los que no la vivieron, podrían pensar que durante todos esos años, no sólo en Hispania, sino en el resto del globo, los artistas de las cuerdas vocales sólo cantaban penas y desdichas. Se recordarán esos años por ser la década de las baladas, básicamente porque una serie de emisoras de radio, como es el caso indiscutible de Kiss FM, engañan a todo quisqui diciendo que su música es lo mejor que se parió en los 80. Con el riguroso perdón por la expresión y si se me permite, unos cojones. Aún perteneciendo a un grupo de comunicación grande y solvente (Onda Cero), parece que les tienen restringido el presupuesto, porque sólo deben tener discos para cubrir 24 horas, lo que hace que las canciones se repitan todos los días incluso prácticamente a la misma hora (si por algún casual escucháis esta emisora de fondo, porque hay que ver la cantidad de lugares en los que hace las veces de hilo musical, comprobaréis que entre la 16.10 y las 16.25, suena impepinablemente "Angie" de los Rolling Stones, formación musical conocida por sólo tocar baladas, anda y jódete). Amén de semejante despropósito (anda que no tienen canciones los de Jagger), castigan incesantemente los oidos con odiosos bodrios como "Total eclypse of the heart" de la cansina Bonnie Tyler y demás baladitas que podrían calificar la emisora como la radio del suicida. Estoy de acuerdo con que a alguien le puedan encantar las canciones con que machacan el oído, pero eso de tirarse el pisto con el rollo de que programan la mejor música... y que encima que sea la mejor de los 80...
Otro hecho sancionable, señoría, que perpetra esta emisora es la que ha derivado en uno de los revivals patrios más tristes que se recuerdan. Cuando uno tiene 10 años, el criterio estético no está plenamente desarrollado, motivo por el cual reconozco que por casa podría encontrar un par de cassettes de un grupo cuyos más acérrimos fans mejor habrían hecho dejándolo aparcado por siempre. No cabe duda de que fue uno de los grupos más laureados dentro de la piel de toro, y conocido allende las fronteras. Me estoy refiriendo a Mecano, objeto de las más bajas pasiones musicales de los responsables de pinchar discos en radios como Kiss FM e incluso fuente de inspiración de un musical, (¡tiembla Andrew Lloyd Webber!) ¿Para qué coño ensuciar el inocente recuerdo que muchos guardamos de este grupo y de esta época? Porque, reconozcámoslo, tratar de escuchar una canción perpetrada por la ecuación Hermanos Cano + Ana Torroja a día de hoy e intentar no sucumbir a la vergüenza ajena que provocan la mayoría de las letras de las canciones que todos hemos llegado a escuchar alguna vez, es bastante difícil.
Pero como todo en este mundo, la misteriosa mano de la publicidad decide qué vuelve a estar de moda, sin que ninguna voz disonante opine sobre la dudosa (o nula) calidad de lo que en cualquier momento inundará el mercado, siendo el patrón estético a copiar en todos los sectores siempre que se quiera estar "in".
Bien es cierto que, musicalmente, muchos nos aferramos a géneros o formaciones musicales de otros tiempos distintos de los actuales, ya sea por nostalgia en el caso de que hayan desaparecido o por rehuir de la ponzoña sonora con que nos bombardea la radio fórmula. Lamentablemente, quienes resucitan voces y sonidos del pasado (a sabiendas de que ello va a reportar ganancias con las que volver a invertir en esa especie de onanismo sadomasoquista), lejos de guiarse por el camino del buen gusto o por la novedad que en su día supuso el fenómeno en cuestión, siguen criterios más condenables. Pretender sacar tajada violando el recuerdo nebuloso que guardamos de la banda sonora que nos acompañaba en otros tiempos (en la que no cuestionábamos su calidad) es imperdonable. Esta benevolencia con la que acogíamos todo lo que nos vendían por la radio o la televisión bien se podría deber a que desconocíamos otros medios para escuchar cosas nuevas, o por la ingenuidad que nos hacía creer que todo era cojonudo. Hoy en día, allá el que siga este último camino ("si no te compras este disco o no escuchas esta música eres gilipollas") , pero sí que disponemos de medios para acercarnos a otras músicas, otros géneros sin tener que seguir a pies juntillas lo que nos digan en los no-se-cuantos principales. Internet es el más claro exponente, hace mucho más fácil la huída de estas modas pasajeramente resucitadas. De todos modos y a modo de nota personal, prefiero que este orgiástico festín de sobras mohosas con el que se complacen medios como Kiss FM, siga su curso natural, porque no hay cosa peor que se haga un revival de algo que a uno le guste. Motivos:
a) Súbitamente, a todo el mundo le gusta lo mismo que a tí y te conviertes en uno más de la estúpida mayoría que se deja llevar ciégamente por las tendencias marcadas.
b) Alguien de esa estúpida mayoría, con tan sólo unos días subido al carro del revival, se las quiere dar de listo y saber más que tú y que nadie sobre el tema en cuestión.
c) La constante presencia de la música objeto del revival conduce a la saturación, La saturación conduce a la reiteración, y la reiteración al odio, que diría el mismísimo Yoda si no fuera porque solo es un muñeco al que le meten la mano por el culo para que se mueva. Y eso es malo, malísimo, tener que renunciar a la personal, intransferible y a menudo secreta afición musical porque todo Cristo habla maravillas y asegura saberse de pe a pa las letras, vida y milagros del grupo / cantante en cuestión.
Aún así, hay solución, tú tranquilo, aunque se den frases como "no, si a mí esta música siempre me ha gustado" (que se dan) o sandeces por el estilo, las cosas volverán al orden cuando otra cosa se ponga de moda y no haya respiro para dejar de escucharla en todos lados.
Lo mejor de todo este tinglado "ahora vuelve esto, ahora esto otro" es que hay grupos o cantantes que, para nuestra suerte, rara vez serán objeto de un revival y de ser impregnados por el halo rancio que rodea este tipo de eventos. Es lo que tiene el ser considerado un clásico (no, que no me refiero a Mozart, Beethoven, Schubert o Bach, aunque insistan algunos gilipollas descerebrados en incluirlos tal cual en recopilatorios de música "chill out", hay que ser majadero), por más que insistan coñazos como Kiss FM en que los Rolling, por poner un ejemplo, se hicieron famosos por tocar tan sólo una canción en su vida (¿adivinan cual? Como pista subir unas líneas más arriba) y por tener un cantante que es igualito igualito que el más feo de los hermanos Calatrava.

"Tened cuidado, Telemandril os vigila"


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