El pRoFeSoR MoRiArTy ha vuelto. Vale, nunca se ha ido y sigue con esa extraña manía de hablar de sí mismo en tercera persona. Sí creías que después de FRiKiWoRLD se iba a callar para siempre vas listo. En esta nueva superproducción te invitamos a participar y a dejarte las neuronas escribiendo lo que te salga del modem. Bienvenidos a la trepidante aventura del sinsentido cibernético... bienvenidos a TeLeMaNdRiL.

domingo, marzo 20, 2005

Para tí que eres joven...

Con todo este rollo de códigos éticos y televisivos que últimamente parecen dotar de cierta moralidad a los medios de comunicación, los que nos gobiernan (política y audiovisualmente), preocupados por salvaguardar la inocencia de los más pequeños, desatienden las necesidades televisivas del resto de la sociedad. Tampoco es que hayan mostrado nada más, hace ya un par de semanas que entró en vigor ese código ejemplar que regulaba los contenidos televisivos de cara a proteger a los futuros ciudadanos del mañana y los medios siguen embadurnando la parrilla televisiva con la misma "telerrealidad" (o telebasura o cualquier otro símil de bazofia); pero eso sí, existe una "gran preocupación". Como decíamos, esta vergonzosa pantomima parece olviadarse de otros sectores. Pero por un momento, pongámonos en el pellejo de uno esos monstruos sin rostro que mueven los hilos de las televisiones y deciden la programación. Repartir cada hora y cada espacio siguiendo criterios generacionales no sería tarea fácil, pero imaginemos que, viendo lo que nos ofrece la caja tonta hoy en día, atendiésemos a cierto sentido común. Para los niños dibujos animados y muñecos de trapo haciendo el moñas. Para los jubilados culebrones y algún que otro concurso. Y para el resto de la población, entre los 15 y los 65 años todo lo demás. Pues resulta que no, que esos grandes personajes, llamémosles programadores (se les podría llamar tantas cosas...), tienen en cuenta a los jóvenes, qué dabuten tronsss, que los findes la primera nos regala el pograma más mejor de la teleisión mundiaaaaal... Por una vez y sin que sirva de precedente, me meto en el saco de los afectados. ¿Qué nos gusta a los jóvenes?
- Las drogas; eso no puede ser, es malo.
- Encontrar un trabajo digno y poder acceder a un piso sin embargarnos hasta los 497 años; ¿qué tipo de drogas? Porque antes de hacer un programa sobre trabajo y vivienda se hace de lo que sea.
- La cultura, vale, no cuela.
- La música; ¡¡DIN DIN DIN!! Nada del tipo "Gente joven", algo moderno, actual, provocativo, en la onda de toda la juventud con la que está tan comprometida la televisión pública.
Y hete aquí, oh cielos, que la televisión públiquísima provoca en la inquieta juventud española un irrefrenable deseo de que las semanas pasen volando para que por fin llegue el sábado por la mañana para poder disfrutar, oh yeah, de la panacea de los programas musicales. Con el tiempo ha cambiado de nombre, de llamarse "Música sí" a "Música Uno", siguiendo esa misma estrategia de márketing que convirtió a la segunda cadena de toda la vida en "La 2" (Esta cuestión publicitaria que ha de convencer de que en todos los niveles hay que ser el primero no les funciona muy bien, basta con ver los datos de audiencia que atesoran las dos cadenas de Prado del Rey en lo que va de año).
Desde siempre, hacer un programa musical es bastante fácil. Se ponen unos cuantos videos musicales, se repasa una lista de éxitos o ventas (allá el que se lo crea) y un grupo o cantante actúa en playback coincidiendo con la gira de promoción de su último trabajo o recopilación ante el público invitado. El hilo conductor entre estos espacios lo tejen los mágicos presentadores. Tratemos de trasladar estas premisas al fantabuloso espectáculo que nos ofrece Televisión Española cada sábado por la mañana.
- Videos musicales: en esto no hay complicaciones, los "artistas" graban sus videos, las productoras se los pasan a las televisiones y estas los emiten. Es aplicable a todo programilla que se quiera.
- Lista de éxitos: el mamoneo al 100%, aunque también aplicable a todo lo relacionado con la radiofórmula en plan "los nosecuantos principales". Casi nunca se siguen criterios de ventas. Los cauces de los que se sirven las productoras para sacar a sus pupilos a la vorágine del mercado son este tipo de programas, poniendo una cantidad X de dinero para que el disco en cuestión se mantenga en la lista un mínimo de tiempo determinado y que alcance, dependiendo del producto, el número uno en alguna ocasión. La gente entonces conoce ese disco, se lo compra y el artista programa una gira para ganar más dinerito.
- Actuaciones: aquí ya encontramos una diferencia sustancial entre "Música Uno" y cualquier otro programa musical. Si bien es cierto que en este espacio actúan cantantes y grupos normalmente, nos encontramos con una novedad rompedora. El presentador (me reservo para hablar de él para más adelante) nos introduce en el mundo del dance/trance/house/techno/rave/etc. de la mano de Dj's supuestamente conocidos por haber ganado algún premio en la disciplina de manejar los platos (sí, como Arguiñano). Entonces el despiporre está servido. El público, los quinceañeros más gañanes, macarras y lolailos de los pueblos de la geografía española bailan como descosidos el mismo ritmo machacón y bakaluli (por mucho que nos vendan house, dance, techno...) que nos regala a los oídos "DJ Macario" o cualquier otro garrulo de temible estampa. Comprendo este desenfrenado entusiasmo juvenil por bailar en este programa, dudo mucho que cualquier discoteca o bar de copas que tenga reservado el derecho de admisión deje que el selecto público de "Música Uno" ponga sus pies dentro. El que se haga el sábado por la mañana (no se si se hace en directo, a quién le importa) tiene la ventaja de que los zagales de pies inquietos vayan recién desayunados y tengan el estómago lleno para llevar bien a saber qué tipo de cátering que les tiene preparado la televisión de todos. Que no se me interprete mal, quién duda de las saludables costumbres de este público, por lo general, la juventud viciosa y dada a los placeres de la vida, a las horas en las que se emite el programa estamos intentando recuperarnos de la noche del viernes metidos en la camita.
- Presentadores: mi tema favorito. Imaginen un híbrido entre el calvo que anuncia la lotería de navidad y Gollum. Neil Solé, amén de presumir de haber ganado nueve discos de oro y dos de platino por su labor como pinchadiscos, presenta "Música Uno" desde el primer día en el que el productor tuvo la infeliz idea de llevar a la pequeña pantalla sus pesadillas musicales. Se le puede reconocer a la primera de cambio; el cráneo rapado, mangas "a la francesa", bastante siniestro y con la misma expresividad que la de la Dama de Elche. Su labor principal, además de presentar el programa, es la de tocarle los cojones al pinchadiscos que presenta toqueteando los controles del pitch de la mesa de mezclas (de tanto toqueteo así se le han quedado los dedos, cuya longitud sólo es comparable con la de los de Eduardo Manostijeras). Esta versión en baratillo del Kingpin de Daredevil siempre está acompañado de otra presentadora (de hacerlo sólo ¿quién demonios reiría sus gracias?), en esta última edición una niña muy mona (es lo único que se puede decir de ella), que responde al nombre de Ainhoa Arbizu, vivaracha licenciada en Comunicación Audiovisual en la universidad Pompeu Fabra a la que le tocó la bolita de la suerte para ganarse el pan a costa de los televidentes. Más locuaz y expresiva que su partenair, lo que tampoco resulta demasiado difícil, habrá que esperar para ver cuánto dura al lado del calvo de oro y platino. Para saber más sobre el tándem más moderno y juvenil, espejo de futuras generaciones, próceres de lo que está in, y del programa más marchoso y más comprometido con los jóvenes y con lo que les interesa, podeis echarle un vistazo a la página oficial del programa y de sus protagonistas, donde tienen la desfachatez de incluir el siguiente mensaje:

"Eres uno de los 41 amantes de la música que están conectados a nuestra web"

Manda cojones, para qué comentarlo.
Asimismo, el programa intercala entre sección y sección telepromociones y concursitos, del tipo números de pago 807 y mensajes a 0.90 € que tanto gustan en Televisión Española (como en todos lo canales). Si realmente se quiere acabar con la deuda que acumula el Ente público, podrían aprovechar también la psicosis colectiva del público de "Música Uno" cada vez que "DJ Waltrapas" o cualquiera de los que pinchan se pone a los platos, para cobrar entrada. Imaginen, 15 € entrada más copa, 10 € con flyer que conseguirás si te ponemos en casa un audímetro trucado que sólo recoja la señal de TVE. De nada, Carmen.


Al hilo de estas cuestiones musicales, hoy, día en el que ha pasado a mejor vida el Papa Clemente, aquél que desde el Palmar de Troya renegó de la doctrina católica por considerar que la iglesia de Roma estaba poseida por el Anticristo y los comunistas, una soterrada amenaza se cierne sobre el mundo en forma de profecía. El panorama de la peor calaña musical se ha visto enriquecido con la presentación en sociedad de un nuevo pseudogrupo: las "Nancys Rubias". Para comprender el nivel de basura que se puede esperar, en el pertinente artículo publicado en elmundo.es podrá comprobarse que el grupito sacó un disco porque "no les gustaba lo que ponían en las discotecas". Hay que joderse, porque temo no equivocarme al decir que en menos que canta un gallo, serán, junto con las Supremas de Móstoles, María Isabel y ese crimen que es el reggaetón, lo que sonará en todos los garitos del país. Acabo de encontrarle sentido a toda esta parrafada: ¡VIVA EL BOTELLÓN!

"Tened cuidado, Telemandril os vigila"

jueves, marzo 10, 2005

El padre de la criatura (del pantano musical)

Como nunca se sabe quién coño puede llegar a leer un blog como este (vale, lo estás leyendo tú, pero imagina que a la vez le está echando un vistazo un alienígena y un granjero de Wisconsin, que nada dice que sea imposible), querría contribuir con la cívica función que le atribuyen al ciudadano de a pié organismos como la CIA o el FBI, como tantas veces hemos visto en el cine. Por favor, si encuentran a José Manuel Muñiz Mergelina ¡deténganle!
Por el momento no disponemos de ninguna foto del sujeto que facilite su identificación y posterior entrega a las autoridades en el caso de que alguien se tope con él. ¿Y quién demonios es este tipo y qué le hace merecedor de tener un espacio como este en internet? Permítanme responder primero a la segunda parte de la pregunta. Bien es cierto que, pese a su escasa popularidad, personajes como Bin Laden, Al Capone o el Conde Drácula tienen un montón de referencias en el ciberespacio, por lo que no resulta extraño que grandes mentes criminales tengan su rinconcito en internete. Incluso las pequeñas. Vayamos ahora con la primera parte de la pregunta... si frases del corte "ereh un enfermo, ereh un enfermo, ereh un enfermo (one more time) del siberrrsersooh" o "anteh muerta que sensilla, ay que sensilla, (y dale) ay que sensilla" no te suenan a nada, mi más sincera enhorabuena, a ver si más monasterios como el tuyo se acogen a esto de las conexiones wifi y se conectan a internet.
Para el resto de los mortales, son dos... ehh.. piezas musicales, podríamos decir, adoradas por muchos, denostadas por otros y abominables para seres como el que suscribe. Pues bien, después de estos párrafos llenos de tensión y suspense, aquí viene la respuesta: las dos canciones, las dos, son el producto de una misma mente enferma, la del tal José Manuel Muñiz Mergelina. ¡Oh, no! ¿Otro artículo en el que the former artist known as Profesor Moriarty se pone a echar cagamientos varios sobre la industria musical? Bueno, casi casi pero no exactamente...
Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes.
La canción "Antes muerta que sencilla" le supuso a la niña María Isabel el primer puesto en el festval de Eurojunior, versión infantil de Eurovisión. Este hito en la historia musical española, supuso además que el pueblo natal de la niña en cuestión, la localidad onubense de Ayamonte, le dedicase un parque con su nombre.
Ahora bien, "como requisitos, los concursantes del Festival (de Eurojunior) deben tener entre 8 y 15 años, haber compuesto las canciones por sí mismos y no haber editado ningún disco".
Este bonito párrafo, recogido de la página educared.net, especializada en temas educativos sobre la juventud, viene a decir que la participación de la niña en Eurojunior fue del todo irregular, por lo que no habría de haber participado ni ganado el premio, lo que indudablemente dejaría al parque de marras sin nombre. No pretendo con estas palabras atacar a una pobre niña contra la que no tengo nada (bueno, no me gusta la música que hace, pero eso es todo), lo que considero preocupante es que los productores del disco, del evento y los responsables de seleccionar la canción han sido partícipes de un fraude que, por otro lado, ha perjudicado al resto de pequeños concursantes del festival de marras. ¿Y por qué comentar esto ahora, cuando esta edición de Eurojunior se celebró en noviembre de 2004? La respuesta es (antes muerta que) sencilla. Hasta ahora, en todos los medios se decía que la canción "Antes muerta que sencilla" había sido compuesta por la propia María Isabel, algo que se habría de presuponer, ya que era un requisito imprescindible para ser presentada al concurso. Ahora bien, resulta que en la campaña de este año para publicitar los previos del festival de los mayores, el de Eurovisión de toda la vida, algún incauto osó revelar que la canción "Eres un enfermo" de las Supremas de Móstoles (sic), era obra de José Manuel Muñiz Mergelina, personaje con experiencia en el mundo de la música (los que tocan la trompeta y el órgano Casio con la cabra también la tienen) que ya había "dado a luz el tema "Antes muerta que sencilla".
Sin embargo, en esta noticia (recogida en el periódico elmundo.es en el artículo "Tres marujas rumbo a Eurovisión") nadie parece haberse dado cuenta de la metedura de pata.
Habrá quien, leyendo estas líneas, me vea como un enemigo de la patria y un Ogro con los niños, allá cada uno, pero supongamos por un momento que el caso ocurriese en otro país. Piensen por un momento que de repente sale una noticia que dice que las 6 canciones que quedaron por encima de Rosa en el festival de Eurovisión del 2002 incurrieron en irregularidades que imposibilitaban su participación en el concurso. Teniendo en cuenta la psicosis y las secuelas que aún siguen presentes en la sociedad por el hecho de que no ganase la triunfita (el Vietnam de Uribarri podríamos llamarlo), si esta suposición de tongo fuese cierta, créanme que volverían a sonar tambores de guerra en el viejo continente.
Bueno, resumiendo, como no creo que nadie que tenga la competente autoridad lea estas líneas, (y en el caso de hacerlo supongo que se preocuparía más por correr un tupido vuelo, que tampoco soy John Grisham), supongo que la niña María Isabel se quedará con su premio, el parque con su nombre (no el de ningún médico, ni el de ningún escritor, sino el de una niña utilizada vilmente para ganar de forma fraudulenta un festival musical), y José Manuel Muñiz Mergelina evitará el puro que le deberían meter por colaborar en el tongo y seguirá "creando", cual doctor Frankenstein, para gloria de artistillas y tormento de mi persona.
De todos modos, no se qué orgullo podrá sentir este personaje una vez ha salido a la palestra, porque querer reconocerle su trabajo para las Supremas de Móstoles (sic), asegurando que es el pedazo de autor de una canción hasta el momento atribuida a una niña de 8 años... si ya lo dijo Groucho Marx... "Hasta un niño de cinco años sería capaz de entender esto!... Rápido, encuéntreme a un niño de cinco años, o en su defecto a José Manuel Muñiz Mergelina..."

"Tened cuidado, Telemandril os vigila"

domingo, marzo 06, 2005

Dualidades

Resulta interesante indagar un poco en el devenir de la historia, la religión y la filosofía para ver que todo en este mundo tiene su correspondiente versión opuesta. La guerra y la paz, el bien y el mal o conciencia y la inconsciencia son ejemplos bastante aclaradores, si bien uno no está aquí para sermonear sobre cuestiones más propias de gente perversa y ociosa. Pero me van a permitir la licencia de ilustrar esta convicción de los polos opuestos desde la perspectiva de la música. Si por un casual no hubiese quedado patente mi apocalíptica visión del panorama musical a día de hoy (¿Cómo? ¿no has leído el artículo "¿Es ilegal la piratería?"), multiplicada ad infinitum con la plaga que se ha venido a llamar "reggaeton" (¡¡¡malditos seáis por siempre, maldiiiitooooos...!!!), bien es cierto que, en contadísimas ocasiones, se nos ofrece la posibilidad de ver que hay algo que se sitúa en el extremo opuesto al pestilente panorama de lo que nos vomita la radiofórmula. Estos días han sido reveladores para comprobar esa indudable dualidad. Por un lado, tenemos a un enorme Jorge Dréxler sacándole brillo al primer Oscar de la academia de las artes y las ciencias del país del whopper por una preciosa canción, "Al otro lado del río", y por otro, con una semana de diferencia, la televisión pública hace una gala para seleccionar al representante de España en Eurvisión. Dado que esta última frase ya era demasiado larga, dejo para la siguiente la lista de adjetivos que me mereció el evento y sus partícipes. ¿Qué coño se puede encontrar de artístico, de divertido o de rompedor en una panda de freaks patéticos, monstruos de feria cuya diarrea neuronal ensucia con la más flagrante muestra de imbecilidad, eso que llamamos "música"?
¿Cómo demonios es posible que de entre 40 millones de personas, se haya hecho una selección tan súmamente bizarra, sin un atisbo de la mínima calidad exigible, no ya para el circo en el que se ha transformado Eurovisión, sino siquiera para una orquesta de pueblo? ¿Se da alguien cuenta de que de este modo jamás podremos dejar de ser el hazmerreir de Europa?
Difícil decisión elegir para representarnos a unos raperitos que aportan al arte frases llenas de lindeza y decoro con un tema llamado "Vete a tomar por culo", un muchachín romántico y melancólico con cara de colgao, al que habría que dar de hostias a ver si espabilaba, un grupito de pseudoadolescentes de delicadas y finas maneras que despierta asímismo instintos homicidas y qué decir de esas tres marujas mostoleñas que no sugiera sólamente el dantesco espectáculo pseudomusical que protagonizan...
Ahora bien, hay una pregunta que me ronda la cabeza: ¿quién es más tonto, el que hace las tonterías o el que las alienta y vitorea? Podríamos sustituir la palabra "tonto" por "gañán sin talento" y aún así podríamos quedarnos cortos; el que alienta y vitorea ese esperpéntico espectáculo bien podrían ser los productores de la industria musical, el mismo público que aplaude cada vergonzoso graznido, los que lo defienden al calificarlo de "muy original" (que los hay), los que creen que Eurovisión sigue siendo una plataforma para dar a conocer a nuevas promesas (no se engañen, para dar publicidad a desgraciados de nulo talento ya está Sardá y otros grandes profesionales de la telemierda)...
Bien mirada (sobre todo económicamente), la idea de "Operación triunfo" orientada a buscar a alguien que cante representando a España (yo me escindo) en el festival musical con más solera del viejo continente, tiene sus ventajas. Primera, se hace una criba que elimina a quien no vale para ni tocar los bongos. Segunda, al acoger a un don Nadie, representarle cuesta cuatro duros, y con la amenaza de largarle de la "academia" (Si Platón levantase la cabeza...), difícilmente se rebelará con posibles ínfulas de grandeza. Tercero, por el mismo motivo anterior, produces los discos del don Nadie y a forrarse a su costa cuando termine el experimento. Bonito, ¿no?
El problema es que esta fórmula no se puede perpetuar ad infinitum porque la gente, la mayoría, no es tonta, y termina hasta los mismísmos cojones de que cada año se saquen tropecientos discos de karaoke perpetrados por los participantes (discos con las "galas del programa" los llamaban) que a su vez sacan después sus propias producciones musicales. Y claro, se copa el mercado de triunfitos. Como los responsables del binomio TVE - Vale Music (sello que reflejó sus inmensos beneficios económicos por el fenómeno "OT" contratando a cuatro gatos) le vieron las orejas al lobo, han decidido aparcar la "academia" comandada por Nina y apostar por nuevas fórmulas. Y hete aquí que nos encontramos con un experimento parecido pero en baratillo. Ya no hacen falta profesores, asesores ni profesionales del mundo de la promoción, ahora basta con explotar el fenómeno del don Nadie, convocar una especie de gala - concurso en plan cutre y, gracias a los mensajitos de los móviles y a los números de pago 806, ensalzar al cantamañanas de turno. Desconozco los beneficios que repercutieron en las arcas públicas con este sistema de votación, pero en lo que se refiere al resultado cualitativo del evento, desde un punto de vista tanto estético como artístico, puede calificarse de atentado conta el buen gusto.
Por si fuera poco, el dantesco espectáculo fue conducido por el hombre del adjetivo fácil, Carlos "claro-que-sí-guapísimo" Lozano, inefable personaje, que, fíjate tú, comparte con Jorge Dréxler el honor de haber ganado un Oscar de la academia hollywoodiense. Y es que, para el que no lo sepa, el Oscar que obtuvo Almodóvar por "Todo sobre mi madre", se debe a la inestimable colaboración en la película de este infame presentador de inquietante sonrisa, quien lo duda, por lo menos en la fiesta de celebración del premio parecía Gollum, agarrando el premio como si le fuese la vida en ello. Para que vean lo de las dualidades existentes en la naturaleza y el eterno retorno que se confabula entre ambas.
Y para colmo de males, el gran gurú, José Luis Uribarri, se ha retirado ya, lo que tampoco es cosa del otro mundo, porque dudo que exista mucha diferencia entre currar una vez al año y la jubilación, privilegio al alcance de muy pocos, como es el caso de Jaime Peñafiel por ejemplo, aunque últimamente anda obsesionado por descalificar a la gran Nuera, dedicando su inestimable tiempo a hablar de peinados y soplapolleces por el estilo de televisión en televisión. Quién como aquél dirá ya esas clásicas tonterías, que los griegos nos darán 12 puntos por ser familiares de la reina, que los estonios nos tienen una gran simpatía...
Por otro lado, pese a contar con el ánimo y el apoyo de la gente de este país, si bien suponía el primer galardón para un tema en castellano, Dréxler ganaba el premio para una película, algo que no deja de alegrarme, por el minúsculo pedacito que nos toca por compartir idioma y tierra (que sí, que es uruguayo, pero vive en los madriles). Lo que me quema del asunto, es que las tres frikis vencedoras en este último festival del patetismo más soez y ordinario (tranquilos, animosos fans del trío "Son del sol", no es por nada personal, diría lo mismo de haber ganado cualquier otra formación / cantante, soy incapaz de distinguir el nivel de bazofia musical del resto de participantes), es que la función asignada a las agraciadas, es la de representar a España allende las fronteras. Por si no tuviesemos bastante con el fenómeno Moratinos... ¿qué hemos hecho para merecer esto? Porque creo yo que, después de 500 años ya habremos pagado las deudas de haber sido pioneros en temas como el del exterminio de indígenas o la Inquisición (¿adivinan el título de la canción vencedora? "Brujería").
Tendré que informarme si Liechtenstein participa en este orgiástico festín de carroña que es Eurovisión a jour d'hui. ¿Cuánto se tarda en pedir el cambio de nacionalidad? Si el papeleo tarda, tampoco estará de más pensar en mudarse al otro laadooo del ríooo...

"Tened cuidado, Telemandril os vigila"

 

Sólo llevamos visitillas