Que sí, hombre, que sí... (Yurop Constitushon, y III)
Por fín. Ya no nos darán más el coñazo. La despreciable campaña orquestada para publicitar el referéndum de los referéndums ha tocado a su fin, después de que cuatro de cada diez españolitos en edad de merecer (el derecho a voto) se acercasen a las urnas para manifestar su particular parecer sobre el tratado de marras. Cuando el que suscribe se acercó a la sección del colegio electoral correspondiente, a la hora de depositar el voto, una amable mujer de la mesa me agradeció el detalle de haberme pasado por allí sacrificando mi no bien ponderado tiempo. Pensándolo bien, lo realmente loable en el hecho de haber votado no es el dedicar nuestro preciado tiempo, ni pegarse un madrugón para hacerlo. Lo que merece, no ya el agradecimiento de una humilde persona, sino la alabanza de rodillas de los políticos por nuestro acto, es el haber decidido votar después de sufrir esa serie de estrategias publicitarias que nos mostraban lo europeos que son Loquillo, Johann Cuyff o Emilio Butragueño, las vigorizantes cualidades de una bebida energética o el bonito cuadro que compone una bandera azul con estrellitas ondeada en un campo de fútbol al compás que marca el tempo del "Himno a la alegría" de Beethoven.
No creo que sea este el espacio para hablar de los resultados. Porque habrá quienes se contenten con que haya ganado el sí y habrá otros que no. Ahora bien, desde este humilde espacio, una preguntilla: ¿qué coño hacían votando sus majestades, altezas y consortes de la familia real? Si bien el derecho al voto viene reconocido por la Constitución (la de siempre, la del 78 del siglo pasado), también se reconoce que la familia real, a cuya cabeza se sitúa el rey don Juan Carlos, tiene, entre otras funciones, la de representar al Estado español (título II, artículo 56.1), compuesto, por si caben dudas, de personas humanas. Si bien estas personas humanas tienen independencia ideológica, política y moral, en el caso de los comicios que nos ocupan, votando lo que voten, no están representando a todo el pueblo (a menos que metan de estrangis en la urna 3 papeletas con las 3 opciones, acto sumamente ilegal que no procede en una persona de tamaña dignidad y representación, vive Dios).
Si los miembros de la familia real se abstienen de votar en uns elecciones generales, por no querer decantarse por ningún partido (supongo), creo que deberían de hacer lo mismo con todo tipo de comicios en los que exista más de una posibilidad de voto, si es que existen. Con esta paja mental no pretendo menoscabar el derecho al voto que, como ciudadanos españoles, tiene cada miembro mayor de edad de la familia real, pero su función de representación habría de estar por encima.
Temas reales aparte, también ha llegado la hora de los triunfalismos. Cada cual se apunta lo que se considera el éxito del triunfo del "sí". Que si se ha demostrado una madurez política gracias a mí, que si es gracias a todos pero como ha participado poca gente tampoco es tanto el éxito, que si tal y que si cual. Y los políticos seguirán dando semejante murga hasta que otra cosa se ponga de moda. Personalmente, dado el hartazgo que me provoca tanto maniqueismo, tanto ataque verbal con sus correspondientes respuestas, tanto radicalismo en cada postura, que veo como única solución una batalla campal en plan "Royal Rumble" del pressing catch americano (gracias, Telecinco) en el que compita cada lider político nacional que se haya sentido implicado en el presente referéndum. Y el que gane que se atribuya todos los méritos que quiera, y que nos dejen en paz.
Tampoco me quiero extender más, ya que se supone que esto es la continuación de otra continuación, pero según escribía, he leido otra noticia relacionada con un artículo anterior ("Telemierda"). Rizando el rizo, tan sólo un comentario referido a aquél "Comité de Sabios" del que hablábamos. Hoy, tras nueve meses de "trabajo" (ojo a las comillas) han presentado las bases según las cuales se podría poner fin a la deuda acumulada por TVE (seis mil milloncejos de eurillos de nada). Entre otras medidas, se estudia la posible implantación de un "canon" adicional para el contribuyente, esto es, que el Estado nos podría cobrar dinerito del de verdad por poder "disfrutar" de la entretenida programación de TVE. Ahora bien, ¿y si me niego a verla? ¿Hasta qué punto es legal cobrar un servicio a) no solicitado y b) no consumido? Para terminar, ¿será retribuído el "trabajo" realizado por este "Comité de Sabios", que para acabar con la deuda de la televisión pública propone algo tan súmamente evidente como la financiación mixta (impuestos + publicidad) y algo tan socorrido como extravagante como el canon adicional? Lo que dan de sí nueve meses...
No creo que sea este el espacio para hablar de los resultados. Porque habrá quienes se contenten con que haya ganado el sí y habrá otros que no. Ahora bien, desde este humilde espacio, una preguntilla: ¿qué coño hacían votando sus majestades, altezas y consortes de la familia real? Si bien el derecho al voto viene reconocido por la Constitución (la de siempre, la del 78 del siglo pasado), también se reconoce que la familia real, a cuya cabeza se sitúa el rey don Juan Carlos, tiene, entre otras funciones, la de representar al Estado español (título II, artículo 56.1), compuesto, por si caben dudas, de personas humanas. Si bien estas personas humanas tienen independencia ideológica, política y moral, en el caso de los comicios que nos ocupan, votando lo que voten, no están representando a todo el pueblo (a menos que metan de estrangis en la urna 3 papeletas con las 3 opciones, acto sumamente ilegal que no procede en una persona de tamaña dignidad y representación, vive Dios).
Si los miembros de la familia real se abstienen de votar en uns elecciones generales, por no querer decantarse por ningún partido (supongo), creo que deberían de hacer lo mismo con todo tipo de comicios en los que exista más de una posibilidad de voto, si es que existen. Con esta paja mental no pretendo menoscabar el derecho al voto que, como ciudadanos españoles, tiene cada miembro mayor de edad de la familia real, pero su función de representación habría de estar por encima.
Temas reales aparte, también ha llegado la hora de los triunfalismos. Cada cual se apunta lo que se considera el éxito del triunfo del "sí". Que si se ha demostrado una madurez política gracias a mí, que si es gracias a todos pero como ha participado poca gente tampoco es tanto el éxito, que si tal y que si cual. Y los políticos seguirán dando semejante murga hasta que otra cosa se ponga de moda. Personalmente, dado el hartazgo que me provoca tanto maniqueismo, tanto ataque verbal con sus correspondientes respuestas, tanto radicalismo en cada postura, que veo como única solución una batalla campal en plan "Royal Rumble" del pressing catch americano (gracias, Telecinco) en el que compita cada lider político nacional que se haya sentido implicado en el presente referéndum. Y el que gane que se atribuya todos los méritos que quiera, y que nos dejen en paz.
Tampoco me quiero extender más, ya que se supone que esto es la continuación de otra continuación, pero según escribía, he leido otra noticia relacionada con un artículo anterior ("Telemierda"). Rizando el rizo, tan sólo un comentario referido a aquél "Comité de Sabios" del que hablábamos. Hoy, tras nueve meses de "trabajo" (ojo a las comillas) han presentado las bases según las cuales se podría poner fin a la deuda acumulada por TVE (seis mil milloncejos de eurillos de nada). Entre otras medidas, se estudia la posible implantación de un "canon" adicional para el contribuyente, esto es, que el Estado nos podría cobrar dinerito del de verdad por poder "disfrutar" de la entretenida programación de TVE. Ahora bien, ¿y si me niego a verla? ¿Hasta qué punto es legal cobrar un servicio a) no solicitado y b) no consumido? Para terminar, ¿será retribuído el "trabajo" realizado por este "Comité de Sabios", que para acabar con la deuda de la televisión pública propone algo tan súmamente evidente como la financiación mixta (impuestos + publicidad) y algo tan socorrido como extravagante como el canon adicional? Lo que dan de sí nueve meses...

"Tened cuidado, Telemandril os vigila"

