Hasta luego Lucas...
La cuestión que nos lleva a este punto es la siguiente, ¿Y AHORA QUÉ?
Han pasado 28 años, que se dice pronto, y sabemos que hay gente que sólo vivía para ver lo que mostraban las pantallas de los cines de medio mundo el pasado día 19 de mayo. ¿Cómo sobrellevaron los fans de "El señor de los amillos" (los de verdad, no los de postín que se leyeron los libros dos meses antes del estreno para dárselas de listos) el fin definitivo, el cierre de la trilogía sabiendo que nunca más se rodarán más partes de las aventuras de Frodo y sus amiguitos? ¿O los de la injustamente vilipendiada trilogía de Matrix?
Lo más probable es que los más acérrimos fans de la saga de George Lucas sean los primeros en comprobar la durabilidad de los deuvedés, porque a falta de más aventuras y con el megapack con las seis películas que con toda probabilidad aparezca en navidades, habrá quien se obceque en aprenderse los diálogos de memoria, las coreografías de las luchas, el movimiento de cejas de Yoda...
Personalmente no me considero un fan de los que se rompen las vestiduras en cuanto suena la clásica fanfarria de John Williams acompañando las letras que van despareciendo en el horizonte, si bien me provocan ese puntito de emoción por constituir el comienzo de una nueva aventura que enlaza con las que de niño tantas veces he visto. No obstante, ni con toda la tecnología digital de la que Lucas ha hecho gala en las 3 últimas partes de la saga (las 3 primeras sobre el papel), se ha podido igualar, no ya solo la novedad, sino incluso el impacto de los efectos especiales que tuvieron los episodios de 1977, 1980 y 1983.
Viendo los resultados económicos conseguidos por la exhibición del episodio III y de la explotación de las 5 partes restantes, es más que probable que ese desfase se la traiga a Lucas al pairo. Por esto mismo, si nos preguntamos a qué cojones se dedicará el director con el corte de pelo más hortera de todos los tiempos, podríamos suponer que si quiere, podría dejar para siempre las cámaras y los platós para dedicarse a la saludable ocupación de rascarse el ombligo o las partes que considere menester allá en su Rancho Skywalker. Que es básicamente lo que termine haciendo, puesto que, después de haber terminado su misión en este mundo, como muchos pensarán, declaraba que ahora tendría más tiempo para dedicarse a una de sus pasiones, el cine experimental. Miedo me da, ¿qué considerará "experimental" un tipo al que hay que reconocerle una desbordante imaginación capaz de parir universos y bichos más raros que cualquier otra cosa vista en el cine?
Al hilo de esta última cuestión, leo que J.K. Rowling, la madre literaria de Harry Potter, está hasta los mismísimos de escribir las aventuras del famoso mago, por lo que tras publicar los dos últimos volúmenes con sus andanzas en Hogwarts, que ya tiene escritos, se va a dedicar a escribir novelas para adultos.
Como veis, todo toca a su fín, amiguitos, El señor de los anillos, Star Wars, Marix, Karate Kid, Harry Potter... ¿qué nos quedará el día de mañana para poder soñar con una fecha en la que saldremos de dudas sobre las aventuras desarrolladas en más de una parte? Es por eso mismo por lo que no puedo dejar escapar un suspiro de tristeza al ver a un magulladísimo Anakin Skywalker enfundarse en un traje, una capa, una máscara y un casco más negro que el sobaco de un grillo momentos antes de gritar, con la voz del genial Constantino Romero eso sí, un triste y fiero ¡¡¡NOOOOOOOOOOOOO....!!!



